Álex Sàlmon: “Jamás he cambiado una portada por una amenaza”

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Álex Sàlmon (Barcelona, 1962) dirige la edición de Cataluña del diario El Mundo. Tranquilo, elegante y educado, nos abrió las puertas de su despacho en el Paseo de Gracia de Barcelona. Libros, revistas, periódicos, papeles. Un desorden ordenado. La atmósfera perfecta para hablar de periodismo.

 

¿Cuándo decidiste ser periodista?
Me eligió la profesión. Yo quería ser psicólogo. A los 12 años ya me ponía discos para escucharme a mí mismo y en COU conocí a una persona que trabajaba en Ràdio Miramar, y allí empecé.

 

¿Cuáles son las cualidades que debe tener un periodista?
Para ser un buen periodista se ha de ser un cotilla. Ser un preguntón. Y sobre todo que no te dé vergüenza hacer preguntas, porque las preguntas siempre son inteligentes, no como las respuestas, que a veces no lo son. También es muy importante tener cierta cultura. Creo que uno de los principales problemas de los periodistas de hoy en día es que no son humanistas. No son personas cultas. No se lo han leído todo. Cuanta más cultura tienes, la pregunta tiene más inteligencia y más contextualización.

 

Hablando de leerlo todo, ¿cuántos libros lees al cabo del mes?
Lecturas desde la primera página a la última, no muchos. Me pasé todas mi adolescencia leyendo libros desde el primer capítulo al último. Por obligación. Cuando me dediqué al periodismo cultural, me di cuenta que los libros se podían abandonar. Que no pasaba nada. Por ejemplo, “Cien años de soledad”, lo empecé 5 veces y a la sexta me cogió y es un libro que he vuelto a leer.

 

Antes hablabas de ser cotilla, ¿lo has sido siempre?
Siempre he sido cotilla, preguntón y rebotón. Mi padre siempre me decía que era un “pa contraria” porque siempre me gustaba llevar la contraria. Me encantaba y me encanta. Creo que es uno de los ejes fundamentales para los periodistas: no comerse el primer bocadillo que te han puesto encima de la mesa. Preguntar y preguntar para saber si te esconden algo o si alguien oculta alguna vergüenza que no quiere que salga a la luz.  

 

¿Como director de El Mundo en Cataluña, qué te gustaría recalcar del periódico? ¿En qué ponéis más énfasis?
Nuestro periódico es un diario de militantes. De gente pro-Mundo. Lectores a los que les apasiona lo que hacemos y como lo hacemos. Somos desmitificadores de personajes. Nuestros lectores también son un poco “pa contraria”. Históricamente el periodismo de investigación es nuestro mejor valor.

 

¿Hacia dónde crees que evolucionará el periodismo?
Estamos en un momento muy malo para los seniors de la profesión y muy bueno para los que llegan. Especialmente por las herramientas. Pero siempre, cualquier sociedad democrática tendrá la necesidad de tener a personas que expliquen la verdad de lo que está ocurriendo en la sociedad.

 

La verdad, o la interpretación de la verdad…
Exactamente, porqué las verdades únicas no existen.

 

En cambio, sí que existe la inmediatez y la gratuidad…
Sí, actualmente son dos de los enemigos de nuestra profesión y cada día nos enfrentamos a ellos. Estamos acostumbrando a la sociedad a consumir información gratis y esto no es bueno para el sector.

 

¿Y qué propones?
Yo soy muy amigo de los muros de pago. Que la gente que quiera consumir información de calidad pague por ella.

 

Pero a la gente le costará dar el paso…
Al final el ciudadano es inteligente y sabe ir a aquellos sitios en los que le ofrecen buena información y veraz. Lo que hemos perdido es la rutina de ir a comprar el periódico cada día y esto sí que será complicado que vuelva.

 

¿Cómo encaja el periodismo tradicional con la nueva era digital?
El periodista de papel ya no existe. Sus rutinas han desaparecido. En primer lugar, porque en las webs continuamente estamos actualizando información. El picar piedra del periodista de hoy en día es constante. Antes era diferente.

 

¿Crees que desaparecerá el papel?
Jamás. El papel tiene más prestigio que la versión online de un periódico. Una entrevista en la versión impresa tiene un valor añadido que no tiene la versión digital. Los hechos están en internet y las consecuencias y el análisis de los hechos están en el papel.

 

Cambiamos de tema. ¿Tienes algún referente?
Todos aquellos periodistas como García Márquez, Truman Capote o Tom Wolfe cuando trabajaba para Rolling Stone, que han hecho un periodismo de largo recorrido. Que han publicado textos muy trabajados, muy contrastados y con mucha información. Y no me quiero olvidar de Pedro J. Ramírez. He trabajado con él durante 26 años y es mi principal referente. No solamente a la hora de conseguir información, sino de la manera como la escribía y la construía.

 

¿Ser escritor es la evolución natural de un periodista?
Sí, pero son dos técnicas distintas. El periodismo siempre te obliga a ser muy parco en las palabras, y el escritor todo lo contrario. Un periodista puede ser un buen escritor, un escritor no sé si puede ser un buen periodista. Más que nada a la hora de recolectar información y sintetizarla.

 

En alguna ocasión has comentado que un buen periodista es aquel al que le gusta complicarse la vida. ¿Cuál ha sido la situación más complicada en tu carrera?
¡Muchas! Como periodista, muy sencillas. Como director, más complicadas. Por la presión que recibes y por las llamadas amenazadoras a las diez de la noche para avisarme sobre las consecuencias de publicar o no una información. Sobre todo, si va en portada. Al mundo empresarial y a los políticos, les da pavor salir en las portadas de los periódicos.

 

¿Has llegado a cambiar alguna portada por una llamada?
Jamás. Normalmente la amenaza es: “Llamaré a Pedro J.” y yo siempre he contestado lo mismo: “Te daré el teléfono”.

 

Entre portada y portada, me imagino que tienes algún momento para ti. ¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre?
Ana María Matute siempre respondía: “Mirarme el dedo gordo del pie”. Yo no tanto, pero casi. Lectura, lectura y lectura. Compartir horas con los amigos, disfrutar con la comida y con buenos caldos. Ahora me he aficionado a la series de largo recorrido como “The Wire”, “Breaking Bad” o “Juego de Tronos”.

 

¿Qué le recomendarías a un joven estudiante que no sabe si matricularse en Periodismo?
Que si quiere hacer dinero, no se dedique a esta profesión. Pero si quiere disfrutar y conocer a mucha gente que no conocería si trabajara en la profesión en la que ganaría mucho dinero, que se dedique al periodismo.

 

Como profesor universitario, ¿cómo ves a la nueva generación de periodistas que llegan?
Les veo cosas positivas y cosas negativas. Como positivo, son unos papeles absorbentes. Como negativo, que no tienen una cultura amplia y que no leen. Un periodista sin cultura amplia es un mal periodista.

 

Ya para acabar. ¿Un periodista nace o se hace?
De todo un poco. Un 70% de hacerse y un 30% de nacer. No hay que olvidarse de la técnica. Sin ella, no se llega a ningún lado.

 

 

 

PEQUEÑAS DEGUSTACIONES

 

¿Te gusta el vino?
Me apasiona el vino.

 

¿Cuál es el mejor momento para tomar una copa de vino’
Cualquier momento menos a primerísima hora de la mañana y a ultimísima hora de la noche. O sea de 10 a 24h, cuando quieras.

 

¿Una canción para degustar un buen vino?
Cualquiera de Leonard Cohen.

 

¿Un rincón en el que te perderías?
El barrio Gótico de Barcelona. El claustro de la Catedral.

 

¿Con quien te reencarnarías?
Volvería a empezar yo mismo.

 

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Leer y mirar series.

 

Un defecto y una virtud.
Defecto: Mi obsesión por el orden desordenado. Virtud: Mi obsesión por el desorden ordenado.

 

¿Qué querías ser de pequeño?
Pequeño.

 

¿Y de mayor?
Pequeño.

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