José Miguel Martínez Zapater: “La industria vitivinícola tiene que apostar más por la ciencia”

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José Miguel Martínez Zapater (Logroño, 1958) dirige desde el 2008 el Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino. Un organismo creado con el objetivo de generar nuevos conocimientos y nuevas tecnologías en Viticultura y Enología. Ya de pequeño quería ser científico.

Su tierra natal, tierra de vinos, le ha llevado a cumplir su sueño. La reducción de los efectos del cambio climático, el desarrollo de estrategias de vitivinicultura más sostenible y la lucha contra nuevas plagas de la vid son algunas de sus principales investigaciones.

 

Háblanos del Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino. ¿Qué hacéis y cuáles son vuestros objetivos?

El instituto de Ciencias de la Vid y del Vino se creó como un Instituto de investigación de carácter nacional amparado por tres instituciones, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, la Universidad de La Rioja y el Gobierno de La Rioja.

Su actividad se centra en tres objetivos fundamentales:

i) La generación de conocimiento sobre los procesos básicos de cultivo de la vid y de desarrollo y maduración de la uva y de elaboración del vino.

ii) El desarrollo tecnológico en procesos y productos que contribuyan a mejorar la competitividad del sector vitivinícola.

iii) La formación de personal investigador y técnico junto con la información al sector.

 

¿Qué líneas de investigación tenéis abiertas?

Somos diecinueve investigadores de plantilla, en un colectivo total de unas ochenta personas, con líneas de investigación abiertas tanto en Viticultura como en Enología.

Nos preocupan problemas muy transversales que pueden abordarse desde distintos ámbitos. Concretamente, la propuesta para la reducción de los efectos del cambio climático, el desarrollo de estrategias de vitivinicultura más sostenible, la conservación y el mantenimiento de la biodiversidad, la lucha contra nuevas plagas y enfermedades de la vid, así como aquellos aspectos que contemplan el capítulo de calidad del vino.

En viticultura, las estrategias de investigación que se plantean pasan por la adopción de sistemas de producción vitícola sensibles con el medio ambiente, el manejo racional de la disponibilidad del agua, con especial énfasis en el el manejo del riego, las posibilidades del material vegetal y los estudios de zonificación. También resulta relevante el desarrollo de herramientas afines a la viticultura precisión, basadas en la monitorización de la planta mediante técnicas no invasivas.

Por otra parte, estamos muy implicados con la protección integrada del viñedo, en particular en lo relativo a enfermedades fúngicas en general, y más concretamente en lo que se refiere a enfermedades de la madera, y en el ámbito de las plagas, los ácaros.

Una parte importante de la actividad investigadora en enología pasa por el estudio de los procesos fermentativos y de los microorganismos implicados, y su mejora para la producción de vinos con menor contenido alcohólico y mayor tipicidad.

Finalmente, en el área de química enológica hay un gran interés por conocer la relación que existe entre la composición química del vino y las sensaciones sensoriales que genera.

 

¿Hacía dónde se dirigen los esfuerzos en la investigación sobre viticultura y enología a nivel mundial?

A nivel mundial, los retos transversales son similares a los que me refería anteriormente, como lo son el cambio climático, la producción sostenible de la vid y del vino, y la lucha contra plagas y enfermedades emergentes o de especial interés para la viticultura.

Una línea de trabajo que se está considerando de forma mucho más prioritaria que en España, se relaciona con el desarrollo de nuevas variedades de vid. Esta estrategia se está planteando muy en serio en Estados Unidos y también en los países vitivinícolas del centro de Europa.

El desarrollo de nuevas variedades puede contribuir también a solucionar algunos de los problemas planteados por el cambio climático, mejorando la tolerancia a las nuevas condiciones climáticas, introduciendo resistencias a nuevas plagas y contribuyendo a mejorar la sostenibilidad del viñedo.

En los países con vitivinicultura más tradicional, las regulaciones existentes limitan las posibilidades de evolución en este sentido. Sin embargo, hay que estar preparados para que en el futuro se den las condiciones para empezar a contemplar la sustitución de algunas de las variedades actuales en ciertas regiones vitícolas.

 

Has estado una etapa de su vida como investigador en USA. ¿Qué similitudes y diferencias ves en cuanto a funcionamiento de la investigación en ambos países?

Creo que cada vez nos parecemos más en lo que se refiere a calidad de personal científico y de instalaciones disponibles. Sin embargo, la sociedad norteamericana, ciudadanos, gobernantes y sector privado, tienen mucha más confianza en la ciencia que la sociedad española.

Están convencidos de que el conocimiento resuelve problemas, genera riqueza y garantiza el futuro. Aquí parece que no nos lo acabamos de creer. Nos falta cultura científica a todos los niveles y no hemos interiorizado el método científico como forma de pensamiento.

 

¿En qué puede mejorar la industria vitivinícola española? ¿Sus investigaciones pueden ayudar?

La industria vitivinícola española ha mejorado mucho tecnológicamente en las últimas décadas. Sin embargo, el mundo cambia cada vez más rápidamente y el sector ha de estar en continua evolución para adaptarse a los cambios sociales, ambientales y para responder a las nuevas demandas de los mercados.

Existe una gran tradición en el cultivo de la vid y en la elaboración del vino, lo que permite mantener un gran nivel de calidad. Pero la adaptación rápida a cualquier cambio depende del conocimiento científico.

Cuanto más amplia sea nuestra base de conocimiento sobre el funcionamiento del sistema vitícola y su interacción con el medio, o sobre la complejidad de los sistemas fermentativos y de elaboración del vino, mejor podremos responder ante cualquier reto.

Por poner un ejemplo, gracias a que unos científicos se interesaron por estudiar la química de la atracción sexual de las mariposas, hoy tenemos procedimientos de confusión sexual para resolver el problema de la polilla del racimo.

Por eso creo que la industria vitivinícola tiene que apostar más por la ciencia, y que esto tendrá múltiples efectos a nivel de innovación. Con respecto a las investigaciones, todas las investigaciones de calidad contribuyen a generar conocimiento y avances tecnológicos.

 

El cambio climático puede afectar o afecta ya a la industria vitivinícola. ¿Qué medidas está tomando el sector para paliar sus efectos?

Los efectos del cambio climático se están empezando a observar en algunas regiones y vendimias de forma esporádica, y posiblemente se vayan instalando de forma más constante a lo largo del tiempo.

En este caso, como en todo en la vida, las medidas no son únicas. Por un lado, hay mucho que se puede hacer para reducir las emisiones derivadas de la producción, y así garantizar la menor huella de carbono posible en vitivinicultura.

Por otro lado, los efectos del cambio climático se pueden mitigar trabajando en varios niveles. A nivel de estrategias de cultivo, actuaciones en el manejo de la planta y del riego. A nivel del material genético, mediante la evaluación y sustitución progresiva de portainjertos, clones y variedades más adaptadas a las nuevas condiciones.

Finalmente y a nivel enológico, mediante estrategias de microbiología y tecnología enológica (levaduras que producen menos alcohol o nuevas tecnologías).

 

¿Existe algún tipo de plaga que pueda poner en peligro a gran escala el sector? ¿Que se está haciendo al respecto? ¿Hay soporte por parte de la UE?

Nunca se puede bajar la guardia con respecto a las nuevas plagas, porque la gran movilidad actual de personas y mercancías ayuda a que se desplacen por todo el mundo, muy en contra de nuestra voluntad.

He comentado antes, el problema que a nivel global suponen las enfermedades de la madera, un tema que ya está aquí y que nos preocupa y en el que estamos muy comprometidos.

Si hablamos de plagas emergentes, en la actualidad tenemos en Italia el riesgo de una cepa de Xyllela fastidiosa que está afectando al olivo en la región de Puglia, y que aunque no parece infectar todavía a la vid, pone de manifiesto la debilidad de nuestros sistemas de control y representa un riesgo potencial para el viñedo europeo.

Para su control hay que aplicar con la máxima rigurosidad la normativa europea, intentar detectar con rapidez cualquier brote, y ser muy transparentes con la información disponible sobre su evolución.

 

PEQUEÑAS DEGUSTACIONES

 

¿Te gusta el vino?
Me gusta y prácticamente es la única bebida alcohólica que consumo.

 

¿Cuál es el mejor momento para tomar una copa de vino?
Creo que hay un vino para cada momento pero siempre con un amigo.

 

Una canción para degustar un buen vino
Posiblemente también pueda encontrarse una música para cada vino. Con un buen vino me encaja la música clásica del romanticismo, por la intensidad del sentimiento y de la emoción (Rimski-Korsakov, Ravel, Falla…).

 

Un rincón en el que te perderías.
Un pueblo en un valle entre montañas, por ejemplo en Ezcaray.

 

Con quien te reencarnarías.
Con mis hijos.

 

¿Qué haces en tu tiempo libre?
Me gusta leer y caminar por la montaña.

 

Un defecto y una virtud
Por lo malo y por lo bueno, demasiado responsable.

 

¿Qué querías ser de pequeño?
Curiosamente quería ser científico y más en particular biólogo.

 

¿Y de mayor?
Buena persona.

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