“La felicidad no es material. Está en el interior de tu alma”

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Thubten Wangchen (Kyirong, 1954) es un monje budista fundador de la Casa Tíbet en Barcelona. Llegó a España hace más de 30 años con una vida detrás llena de desgracias. Su madre murió en un campo de trabajo chino cuando él tenía 4 años. Tras la invasión del Tíbet, atravesó el Himalaya a hombros de su padre junto con sus dos hermanos. Llegaron a Katmandú (Nepal) donde estuvo mendigando durante dos años. A los seis, viajaron a la India y gracias al gobierno indio y al Dalai Lama, consiguió salir de la calle y recibir educación tibetana. A los 16 años, entró en un monasterio budista y convivió durante 11 años con el Dalai Lama. Un sueño hecho realidad.

¿Cómo es la vida de un tibetano en Cataluña?

Vivir en Barcelona es fácil. Nada es complicado. Hay muchas cosas que aprender y estoy muy feliz de vivir en una ciudad con una diversidad cultural muy interesante.

¿Qué haces en tu día a día?

Cada día, aunque sean 15 o 20 minutos, hago meditación. Me sirve para organizar el día. Mi presente. No pienso en el futuro. Hoy es lo más importante y tenemos que estar agradecidos de podernos despertar cada mañana.

Siempre con una sonrisa…

Claro, es lo más importante. Salir a la calle y saludar a los vecinos, a los conocidos y también a la gente que no conozco de nada.

Contagiando optimismo desde primera hora de la mañana…

¡Claro! No vivimos en Alemania o Suiza. ¡Vivimos en Cataluña! Tenemos que estar más alegres y dejar de lado los problemas por que no van a durar toda la vida.

¿Cuál es la misión de Casa Tíbet?

Nuestro propósito principal es dar a conocer la historia del Tíbet como país. Explicar sus tradiciones, su cultura y su religión, el budismo. Pero no lo hacemos para conseguir más budistas. No queremos convencer a nadie.

¿Con qué objetivos se fundó?

Ya llevamos 22 años aquí. No son muchos pero tampoco son pocos. Hay mucha gente que nos conoce y participa de nuestras actividades pero aún hay gente que no sabe que existimos.

El reto es que cada vez más gente sepa que en el centro de Barcelona hay una Casa Tíbet…

Sí, pero tampoco nos obsesionamos. Es verdad que hay gente que busca algo más. Busca paz interior y se interesa por el budismo. Una religión pacífica y buena.

¿Cómo definirías el budismo?

El budismo es más una filosofía que una religión. Una filosofía de vida del día a día. Actuar bien, pensar bien y vivir dignamente. Buscar soluciones a los problemas porque todo se puede solucionar.

Viviste 11 años con el Dalai Lama. Cuéntanos cómo fue la experiencia…

Sin duda, el mejor regalo de mi vida. Me quedé sin madre por culpa de la invasión china y nos vimos obligados con mi padre de exiliarnos fuera del Tíbet. India nos acogió y nos ofreció educación. Con el tiempo llegué muy cerca del Dalai Lama y viví en su monasterio aprendiendo y escuchando. Es una persona muy simple, muy humana y con un gran corazón.

¿Qué aprendiste de él?

A no tener rencor a nadie, a sonreír y que siempre haya harmonía entre todas las religiones del mundo.

¿Cuáles son los valores del budismo?

Compasión y amor hacia todos los seres. No solo amor a tu familia, pareja o hijos. Amor a todos, incluso a los animales. También amar y respetar el medio ambiente y desarrollar tu mente y tu corazón. Como dos alas de pájaro para poder volar y huir del mundo conflictivo para ir al paraíso.

O sea, mente y corazón. ¿Los dos por separado no funcionan?

No. La esencia del budismo es la sabiduría y la pasión.

¿Cuál es la principal diferencia entre la vida de occidente y de oriente?

Principalmente la tradición y el idioma. En el fondo todos buscamos lo mismo: paz, felicidad, éxito y salud. La diferencia está en la manera de buscarlo. En occidente todo es muy inmediato y materialista. La felicidad no es material. Está en el interior de tu corazón, de tu mente, de tu consciencia y de tu alma.

¿Con el tiempo te has occidentalizado?

Sí, seguro. Llevo 30 años aquí y me considero un catalán más pero mi interior es tibetano. Estoy aprendiendo de occidente. No soy un monje encerrado en una cueva. Tengo vida social y me gusta. Estoy en todos lados.

¿Qué es lo que más te gusta de vivir en Europa?

Aquí todo está más limpio y hay más recursos. De todas formas, viajo muchas veces a la India. Es mi segundo país y me gusta estar allí. Voy 4 o 5 veces al año. Tengo amigos en todas partes.

¿Qué es lo que más hechas de menos de tu país?

Las montañas y la naturaleza. Además, aún tengo parte de mi familia en el Tíbet pero nunca nos hemos visto.

¿Cómo es la gastronomía tibetana?

Todo es muy sano y natural. Siempre comemos lo mismo pero disfrutamos mucho comiendo los platos típicos del Tíbet como el Momo o el te tibetano (te, leche, mantequilla y sal).

¿Cómo definirías el éxito desde un punto de vista budista?

Todo el mundo tiene que tener éxito. Interior y exterior. Trabajo, familia, salud, pero sobre todo, éxito de felicidad. Cuesta mucho tenerlo todo. Puedes tener mucho dinero pero si estás enfermo, no sirve de nada.

¿Cuál es su deseo para el 2017?

Le pido más paz, más harmonía y que se solucione la problemática de los refugiados de guerra. Si se trabaja desde el corazón, seguro que todo irá mejor.

 

Pequeñas degustaciones

 

Una canción

“Get up, stand up” de Bob Marley.

Un rincón en el que se perderías.

Machu Picchu (Perú).

¿Qué hace en su tiempo libre?

No tengo mucho tiempo libre. Medito y escucho música.

Un defecto.

Decir sí a todo.

Una virtud.

Sonrío mucho aunque tenga problemas.

¿Qué querías ser de pequeño?

Monje. A los 16 año se cumplió mi sueño.

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