“La solidaridad no es una acción, debería estar en el contínuo de nuestra vida”

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Miguel Ángel Tobías (Barakaldo, 1968) es actor, productor, director de cine y cineasta social. Hace trece años creó “Españoles en el Mundo” y hace seis, decidió rodar un documental social cada año. Lo hizo público y de momento no ha fallado. Su misión: contar historias que jamás se contarían. La última: “Rising Nepal”. Una película que muestra las consecuencias del terremoto que afectó al país asiático en abril de 2015.

 

¿Cuándo decidiste empezar el reto de hacer un documental social, solidario y benéfico cada año?

Desde el momento que monté la productora hace ya 13 años. En aquel momento me di cuenta que el audiovisual era el motor más potente para cambiar la sociedad. Todos los seres humanos somos susceptibles y permeables a todo lo que vemos a través del cine y la televisión. Si todo lo que mostramos es negativo, la sociedad vira en negativo y si los mensajes son positivos, viramos en positivo. Mi intención era que todo lo que hiciéramos tenía que aportar algo a la sociedad y no hacer nada que atentara contra el honor, la dignidad y la intimidad de las personas.

 

Empezaste con “Españoles en el Mundo”, pero hace seis años, empezaste a rodar documentales sociales…

Sí, quise dar un paso más. Gracias a “Españoles en el Mundo” me di cuenta que detrás de las realidades que cuentas hay otras muy diferentes. Más tristes y más duras. Siempre tenía en la cabeza el sentimiento de “esto hay que contarlo” y hace seis años vi la posibilidad de hacerlo.

 

Además, hiciste el compromiso público…

Sí, porque si no lo cumples te acusan de mentiroso. El planteamiento era el de contar historias que si no de otra manera no se hubieran contado. En el momento que estaba pensando qué hacer, desgraciadamente sucedió el terremoto de Haití. Nos pilló a todos en la oficina y sin duda pensé que aquella historia se tenía que contar.

 

¿Qué debe tener una historia para que merezca ser contada?

Tiene que ser una causa en la que haya una violación de derechos humanos y en la que ya no haya el foco mediático. Cuando hay un desastre como lo que sucedió en Haití o Nepal, durante las primeras semanas todos los medios de comunicación lo sitúan en primera página. Poco a poco, con el paso de los días, va perdiendo interés hasta el punto que desaparece de los informativos.

 

Así pues, la intención es que con el estreno del documental, la gente vuelva a tener conciencia de lo ocurrido…

Exacto. Normalmente se estrena un año después de la catástrofe y es como un recordatorio. Mi intención con los documentales es generar conciencia social en la gente. No solo con la causa en cuestión, sino en el día a día de las personas.

 

A parte de entretener, ¿crees que el cine puede ser un buen canal de concienciación colectiva?

Es el canal. Es el motor más potente para cambiar la sociedad. Te pongo un ejemplo muy claro: seguro que de los 47 millones de españoles que somos, hay diez que no han estado nunca en Nueva York. Sin embargo, todos saben como es Manhattan y como se vive en la Gran Manzana gracias al cine.

 

¿Cómo consigues financiar tus documentales? ¿Es más fácil cuando la temática es social y todos los fines son benéficos?

No, no, es más fácil financiar un proyecto comercial porque quien decide invertir espera sacar un retorno económico. De todas formas, es una problemática que acepto porque decidí hacerlo yo mismo y la dificultad es para mí. De todas formas, el planteamiento es muy claro y básico. Primero tiene que estar el dinero. Un dinero que aparece de los beneficios de los proyectos comerciales.

 

Y de gente anónima, ¿no?

Exacto. Gracias a que muchos proyectos son internacionales y gozan de muy buena aceptación en todo el mundo, me he encontrado con gente que decide ayudarme. En el caso de “Rising Nepal” yo he financiado el 50% de la película. El resto ha venido de particulares, empresas y fundaciones.

 

Has estado en Haití y Nepal después de dos desastres naturales. ¿Te ha marcado como persona vivir “in situ” lo ocurrido?

Por supuesto. Cuando vas andando por Haití o Nepal y te encuentras a una señora o a un niño piensas que podría ser tu madre o tu sobrino. En aquel momento te das cuenta de la importancia de lo que estás haciendo allí. Esto te ayuda a no desmoronarte y poder concentrarte en el trabajo. El alma está rota pero la tienes que coser para poder acabar lo que has venido hacer allí.

 

Y a nivel profesional…

También. Recuerdo que estábamos en Haití con tres compañeros en medio del infierno, en una situación penosa, pero en el fondo teníamos sensación de felicidad por estar allí. Los seres humanos tendemos a ser espectadores de lo que pasa a nuestro alrededor y en aquel momento nos sentíamos actores y protagonistas de lo ocurrido y responsables de ser los encargados de mostrar aquella realidad al mundo.

 

Lo ideal es que la gente que vea estas películas se convierta también en actor…

Lo que quiero es dar información, que provoque una reflexión que te lleve a la acción. En este momento dejas de ser espectador y te conviertes en actor.

 

Me imagino que lo consigues…

Si, hay miles de ejemplos. Sin ir más lejos, pasamos “Sueños de Haití” en una facultad de medicina a 350 alumnos. Al día siguiente, 11 alumnos le preguntaron al rector si la universidad les ayudaría a montar una misión a Haití en verano. Al final acabaron yendo 26. Recibo miles de mails a diario con gente que quiere actuar.

 

¿Crees que el ser humano es solidario por naturaleza o necesita estímulos para reaccionar?

Las dos cosas. Está clarísimo que en situaciones de emergencia el ser humano es solidario. Está en nuestro ADN. Lo que no tenemos incorporado en nuestro ADN es la justicia social. La solidaridad no es una acción, debería estar en el continuo de nuestra vida.

 

¿Crees que el mundo sería diferente si todos decidiéramos dejar de pensar tanto en nosotros?

El mundo sería diferente, principalmente, para cada uno de nosotros. El primer beneficiado es el que ayuda porque le da sentido a su vida y es capaz de mirar a los ojos a otro ser humano.

 

Háblame de futuros proyectos. ¿Hasta cuándo durará el reto?

Seguiré haciendo documentales sociales hasta que me muera. Lo que aspiro es que cada vez los proyectos sean más grandes.

 

¿Qué causa social te pasa por la cabeza y crees que merezca ser contada?

Me pasaba por la cabeza la problemática del “bullying” y el acoso infantil y en octubre se estrenará el documental “Pringados”. Una palabra muy fea pero que hemos oído todos, que alguna vez en la vida la hemos dicho a alguien y que en algún momento nos la han dicho a nosotros.

 

¿Siempre te has considerado una persona altruista?

Siempre he sido altruista. No ha habido un antes y un después.

 

¿Cómo es el día a día de Miguel Ángel Tobías?

No hay día a día. Mi vida y mi actividad es una anarquía consciente. Yo he decidido vivir así.

 

 

PEQUEÑAS DEGUSTACIONES

 

¿Te gusta el vino?

Me gusta degustar el vino.

 

¿Cuál es el mejor momento para tomar una copa de vino?

Sin ninguna duda con gente a la que quieres o que te estimula.

 

Una canción para degustar un buen vino.

Cualquiera de Pablo Milanés.

 

Un rincón en el que te perderías.

El sitio que me gusta más del planeta tierra es Ibiza y Formentera.

 

¿En quién te reencarnarías?

Si me tuviera que reencarnar en un animal me gustaría ser un cóndor. El único animal capaz de volar por encima de los Himalayas. Por encima de los 8.000 metros.

 

¿Qué haces en tu tiempo libre?

¿Qué tiempo libre? Durante mis vacaciones ruedo los documentales sociales.

 

Un defecto.

Que lo descubran los demás.

 

Una virtud.

La paciencia.

 

¿Qué querías ser de pequeño?

Mayor.

 

¿Y de mayor?

No perder el niño que llevo dentro.

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