United States of Wineland

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Estados Unidos es, pese a su relativa juventud en el ‘universo vino’, el cuarto productor mundial sólo por detrás de países tan representativos como Francia, Italia y España, y el primero en términos de consumo de vino (con 339,5 millones de cajas de 12 botellas en 2015, una cifra que se espera que crezca un 2,1% hasta 2019, el mayor crecimiento previsto de cualquiera de los 10 mercados más importantes). Así que creemos que vale la pena realizar un breve viaje por su pasado y profundizar en su cultura de consumo para descubrir las tendencias venideras, pues de buen seguro repercutirán de un modo u otro en el sector del viejo continente.

Si bien la elaboración más o menos homogeneizada de vinos en EEUU se remonta a escasos trescientos años atrás, a día de hoy su estatus como segunda potencia productora tras la vieja Europa parece inevitable. Con unos datos a tener en cuenta, como son los 25 millones de hl. de vino procedente de 400.000 hectáreas de vides, los más de 30 millones de hl. de consumo interno, además de sus exportaciones e importaciones, que crecen de manera acelerada.

Inicios accidentales, desarrollo imparable

En el siglo XV los primeros colonos europeos en asentarse en territorio norteamericano procedentes de Francia (hugonotes franceses ubicados en la actual Florida) elaboraban vino sirviéndose de las abundantes especies locales de vitis del lugar, siendo las variedades de vitis labrusca las más utilizadas. Se trataba de variedades en exceso toscas que daban como resultado vinos intensos, fuertes y de exagerado carácter animal, o como diría Jancis Robinson, “vinos zorrunos.”

Se intentó entonces introducir las variedades europeas… pero no arraigaron. De hecho, morían. Nadie conocía las causas de esta nueva frustración para los viticultores quienes, sin embargo, no desistieron en los siglos posteriores. Probaron con diferentes variedades y métodos de cultivo, pero nada funcionaba. El suelo era una alfombra sinfín de filoxera y solo las variedades autóctonas permanecían inmunes.

No sabemos cuándo y cómo, pero debido a su coexistencia, las cepas americanas y europeas mezclaron sus genes en algún momento, dando lugar a híbridos accidentales que se podían utilizar como materia prima para elaborar vinos más accesibles y de intenso aroma. Así, Alexander, Norton, Delaware, Catawba e Isabella fueron las primeras variedades autóctonas aptas para la producción de vino con vistas a su comercialización.

Todo en orden hasta la entrada en vigor de la ley seca en los años 20 del s.XX, que dio al traste con la expansión del sector, quedando relegada la elaboración de vino solo a fines litúrgicos. El autoabastecimiento de vino en casa se convirtió en práctica común, añadiendo levaduras al mosto con el fin de arrancar y completar lo que, con total seguridad, sería una torpe e insalubre fermentación.

Hoy, gracias a su enorme extensión geográfica influida por diferentes climas y mesoclimas, Estados Unidos es un “huerto” donde las variedades internacionales arraigan sanas y productivas, y donde casi la totalidad de sus estados elaboran algún tipo de vino. El estado de California encabeza el ranking a nivel de producción con cerca del 90% del total del país y algunas de las variedades más dominantes son la zinfandel -con la que se elaboran rosados pálidos o “blush”rosé-, cabernet sauvignon, pinot noir, cabernet franc, garnacha tinta, syrah, gamay y merlot, en tintas; y las blancas chardonnay, sauvignon blanc, rielsing, semillon, chenin blanc o colombard, entre otras foráneas como la albariño.

 

Tendencias de consumo: ¿Millenials o… Villennials?

El mercado estadounidense es relativamente joven y el vino juega un papel poco relevante en su dieta, concebido de manera general como una bebida vinculada a momentos sociales de cierta excepcionalidad.

Ahora bien, esta tendencia está cambiando a pasos agigantados y hoy tanto jóvenes como adultos integran el vino en sus rutinas y actos sociales, utilizando con frecuencia la tecnología para adquirir conocimiento y descubrir nuevas referencias, sabores y formatos.

Según el último informe del Wine Market Council (WMC), los Millennials bebieron el 42% de todo el vino consumido en los EE.UU en 2015. Esta generación, comprendida entre los 21 y los 38 años, es ahora el mayor grupo demográfico en EE.UU desde el punto de vista del consumo de vino. En 2015, superaron a la generación de los  Baby Boomers (51- 69 años) con en el 34%. La Generación X (39 -50 años) quedó relegada a la tercera posición con sólo un 18%.

El estudio demostró que las mujeres tienen un papel muy relevante en el consumo de vino en Estados Unidos con un 57% del total consumido en el país americano. Además, un gran porcentaje de ellas (38%) se decanta por los vinos ecológicos a la hora de escoger un vino u otro.

Otro estudio, en este caso llevado a cabo por el gigante norteamericano Gallo, sobre las tendencias de consumo entre Millennials Vs Baby Boomers mediante una encuesta a 1.001 personas constata que:

  • El 66% de los jóvenes consumidores de vino estarían dispuestas a consumirlo mezclado con zumo de frutas.
  • Un 51% lo ven ideal como base para la coctelería.
  • El 48% lo contemplan como ingrediente para otros combinados de soda u otros cocteles.
  • Un 46% está dispuesto a incluir hielo a su copa de vino…
  • El 27% lo consume ocasionalmente en pajita.
  • Las variedades más populares entre los menores de cuarenta son: merlot, cabernet sauvignon, chardonnay, pinot noir y pinot grigio.
  • El 58% dan importancia y buscan la comodidad del envase, de manera que formatos como el bag in box, el tapón de rosca o la botella de 18,7cl son ampliamente aceptados.

Es divertido ver como los encuestados, al ser preguntados sobre en qué tribus de winelovers se ubicarían acordes con las propuestas en el estudio, respondieron:

  • El 35% se denomina como aventurero
  • El 25% como aprendiz
  • Un 20% de tradicionalistas
  • 3% de snobs
  • 3% que se reconocieron abiertamente como impostores
  • El restante 3% no se pronunciaba.

En definitiva, el peso de la tradición en EEUU incide mucho menos que en los países productores de la vieja Europa. De este modo el sector se abre a diferentes y múltiples posibilidades sin prejuicios, atendiendo a las necesidades de los jóvenes consumidores y considerando sus hábitos de vida para hacer del vino algo propio.

¡Estaremos atentos!

 

Un artículo de Rafa Moreno.

 

Fuentes:

Atlas Mundial del Vino, Jancis Robinson, Hugh Johnson. Ed. Blume

El Mundo del Vino. Ed. Larousse

Gallo Wine Trends (Estudio)

FAO

WCM (Wine Market Council)- Estudio

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