Vino y Pop Culture

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In vino veritas… et artem. Rafa Moreno

La historia del arte y del vino van unidas irremisiblemente. Así, la representación de la cultura del vino en las diferentes expresiones artísticas a lo largo de la historia es la propia representación de la historia de la civilización.

 

Un poco de historia

Egipcios, griegos, etruscos, romanos, fenicios…. Todas las culturas han interpretado la importancia de la viticultura y la elaboración de vino en sus múltiples recreaciones artísticas, amén de ser objeto sagrado en liturgias varias.

Alimento sagrado de faraones, nobles y clero, el vino en la antigüedad era metáfora viva de celebraciones en honor a deidades y un símbolo de riqueza y prosperidad. Así queda plasmado en múltiples murales y grabados en las culturas inmediatamente posteriores al neolítico.

De hecho, el vino mismo como expresión de autor, como producto cultural, puede situarse en el antiguo Egipto, donde se han encontrado restos de vasijas donde puede leerse el nombre del elaborador y para quien estaba destinado el vino: “En el año 30, los buenos vinos del bien regado terreno del templo de Ramsés II en Per-Amón. Bodeguero: Tutmés.”  Posiblemente hablamos de la primera “etiqueta” de un vino de finca.

Sabemos que el tema da para mucho, por lo que nos centraremos ahora en el trato que la cultura popular dispensa al vino en nuestros días.

 

En el cine

Es curiosa la paradoja que se da en el cine. De miras estrechas, el trato del vino es lugar común y bicéfalo: En la mayoría de las ocasiones el vino es mero atrezzo, o a lo sumo, recurso de guionista, una mera caracterización de personaje para vestirlo de un áurea de clase y cultura, de sofisticación, explotando el mensaje de (falso) esnobismo y frivolidad, tan propio de héroes como de antihéroes. Ahí tenemos a James Bond y su afición por el champagne Bollinger o al eterno malísimo Hannibal Lecter y su querencia por el chianti toscano.

Por otro lado, el trato del vino en la gran pantalla desde el propio sector peca de endogamia y un ultratecnicismo que mantiene alejados a no expertos. Al público no iniciado le cuesta encontrar acomodo en documentales producidos en su mayoría desde el propio sector para el propio sector. Por otro lado, los intentos de hacer del mundo del vino un marco que acoja al cine más comercial y accesible, tampoco ha tenido mucho éxito, quizás con la salvedad de Entre Copas.

 

Vino en el cine

 

En las series de televisión

Las series de televisión son, indiscutiblemente, el boom de nuestros días y donde mejor se refleja la sociedad de hoy… Salvo, como no, en el trato al vino: Mad Men, Cougar Town, Big Bang Theory…. no importa el género. La tendencia consiste en hacer jugar al vino un rol apaciguador, sedante, buscando en él la respuesta alcohólica ( y socialmente aceptada) a todo tipo de problemas que acosan a los protagonistas y que encuentran en el vino un lugar común de consuelo y base para su socialización.

 

En otros formatos

Sin embargo, son viejos formatos como el cómic y las novelas gráficas los que dan al vino un trato moderno e innovador. Tomemos como ejemplo la novela gráfica Los Ignorantes de Étienne Davodeau (Ed. La Cúpula). Un hermoso ejercicio didáctico donde, un novelista gráfico y un viticultor, amigos, se enseñan mutuamente sus respectivos oficios. Haciendo viajar al lector por las dos profesiones sin pesadumbre, con una curiosidad que se alimenta página tras página. Sin duda, un bello ejemplo a seguir.  

La literatura, desde Plinio el Viejo u Omar Kayan, pasando por Shakespeare o Dumas, también ha loado las bondades del vino, pero nadie lo ha hecho como Roald Dhal y su mítica “La Cata”,  casi un estudio sociológico.

Hoy, guías de vinos de supermercados, “how’s to” y demás ensayos copan los lineales de librerías. Aunque es en los nuevos formatos del social media donde la voz del vino respira más libertad. Bloggers, críticos y periodistas encuentran su lugar en la red. Está en manos del lector separar el grano de la paja.

Todo lo anterior también es válido si hablamos de música. Y no es necesario retrotraerse a un pasado remoto. El trato dispensado al vino entre cocheras también juega la baza emocional. Pérdidas, amores y desamores, soledades y celebraciones son regados en vino y melodías. Para muestra cinco ejemplos:

Seguiremos leyendo, seguiremos viendo, seguiremos escuchando, seguiremos bebiendo, seguiremos amando.

Salud, vino y cultura.

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